La Generación Perdida

Monday, October 26, 2009

FUERA LOS SECONDS, PRIMER ROUND!

Con esta célebre frase, el pugilismo nacional ha pasado por altos y bajos los últimos 30 años. Por supuesto nos acordamos de Martín y sus célebres knockout con el gancho de zurda, la mayoría con rivales algo empaquetados, pero igual valían. "Tira las manos Martín", nos permitió a varios envalentonarnos para ponernos de frente a un saco de combos, que a veces iban y venían, y otras sólo venían (parque Providencia, Dic. 1986).

Nuestro curso no estuvo al margen del pugilato, aunque fueron pocos los episodios de ira. Unos de ellos nos vino hace poco a la memoria, de la boca misma de uno de sus protagonistas. LA GENERACION PERDIDA estuvo con él, y estas fueron sus palabras (se le nombrará por pseudónimo, para proteger su identidad):

- Cuéntanos Mono, cómo fue el episodio:

Bueno, me acuerdo que fue en un cambio de hora, en la sala que tuvimos en tercero y cuarto medio, cerca de la oficina del rector. El libro de clases estaba abierto sobre el escritorio del profe y yo quería ver unas notas.

- ¿Te acercaste al libro?

Sí, aunque no fui el único. Todos querían ver las notas que nos habían puesto en algún ramo, no me acuerdo bien, pero eso da lo mismo. El cuento es que estábamos todos apretados cachando las notas…

- Disculpa Mono, pero ¿podrías ser más preciso? ¿Alguien te acosó o te corrió mano cuando te hiciste parte del montón?

No, tai hueón, na que ver. Si hubiera sido eso me habría quedado piolita (N. de la R. Mmm!) Déjame contarte lo que pasó.

- Por supuesto, dale nomás.

Ya poh, estábamos ahí, cachando las notas y de repente me llegó un “cacha mal”. Me pilló desprevenido, pero la mano era pesada así es que descarté al Paquete y a Sotito, porque tenían las manos chicas. Podría haber sido Alvarito, pero a ese hueón no le preocupaban las notas. El Pato Ilabaca estaba tocando guitarra, así es que tampoco era.

- Mono, tenemos poco tiempo. ¿Quién chucha te pegó el cacha mal?

Fue el negro Marelo.

- ¿Y por qué estai seguro? El Negro no mataba una mosca.

Eso mismo pensaba yo, pero el único que estaba cagado de la risa era él y los otros mafiosos amigos suyos.

- ¿Te refieres a la Familia Corleone?

No, bueno, eh, claro, pero no todos, sólo algunos.

- ¿Cuántos exactamente?

Puta, no sé, como 3 ó 4, ó 5, vos cachai poh!

- No, no cacho, pero tenís que ser más preciso. Si no la entrevista pierde objetividad.

Ya hueón, entonces eran el maricón del Punto, el vagoneta del Talo, el chuchesumadre del Lalo…

- Para, para, tampoco es la idea que te vuelvan los fantasmas a la mente. Volvamos con el episodio. Me decías que el Negro estaba cagado de la risa ¿qué pasó después?

Lo que pasó es que yo lo miré, el me miró (N. de la R. Mmm!), yo le sonreí y le quise hablar… No, no, no fue así, disculpa. Yo lo miré con cara de ¿qué te pasa conchetumare?

- Ah, te fuiste en mala.

Si poh, tenía que hacer algo. Ya estaba en eso y no había vuelta atrás.

- Pero podrías haberle dicho algo.

No, no podía. El duelo ya estaba en curso. Sólo tenía dos opciones. Enfrentarlo, o ser el hazme reír del curso. Opté por lo primero.

- ¡Notable Mono! ¿Y el Negro qué hizo?

Se puso en guardia poh, cachó que yo estaba decidido a meterle un mawuashi.

- ¿Un ma qué?

Washi… una patá poh, aweonao. Viste que yo era karateca en ese entonces.

- Ah, o sea que tenías ventaja.

Eso pensaba yo, pero el Negro quería entrar a la Naval y se estaba preparando físicamente. Yo lo había visto entrenar y estaba durito (N. de la R. Mmmm!).

- ¿Te refieres a que tenía exceso de testosterona?

No sé, algo así, pero el punto es otro.

- ¿Qué tiene que ver el Punto en este entierro?

No, no, el Punto no, chucha déjame contarte.

- Bueno, pero no te enojes. Continúa por favor.

Ya, el Negro se acercó y me pegó un convoy, pero medio maleta. Me tiró una mano cerca de la oreja y no logré esquivarla por completo. Igual me dolió, pero no tanto como si me la hubiera puesto en ‘lohcico.

- ¿Ahí le tiraste el maracashi?

Mawashi, aweonao. Sí poh, ahí me acordé de Sam, el rey del Judo y de Kung fú, mi héroe. Le tiré una patá voladora y lo dejé tirado. Después nos separaron y quedamos empatados, entre el convoy en la oreja y la patá voladora. Ahí me vino el bajón y caché que la pelea en el cerro venía segura.

- ¿Tuviste temor por las represalias?

Sí, un poco, pero no pasó nada. Yo estuve toda la hora pensando que me iba a estar esperando a la salida, pero el cuento quedó ahí y nunca volvimos a irnos a las manos.

- ¿Y ya está superado el entuerto?

Totalmente, sólo fue la calentura del momento. Después carreteamos un par de veces. Incluso una vez salimos con el Negro y el Talo y conocimos a unas minas. Ellas eran dos y nosotros tres. Nos fuimos en micro y yo me bajé en Plaza Italia. El Talo salió con polola y finalmente se casó con ella. Creo que después de eso, todo quedó saldado con la historia. Igual la mina del Talo estaba bien rica.

Ya Monito, déjalo ahí nomás. Gracias por tu entrevista y disculpa por los excesos de imaginación. Son para ponerle sabor al tema. Claro que para hacerle honor a la historia, tendré que contar esta pelea con la versión del Negro. Lo prometo para un próximo capítulo de LA GENERACION PERDIDA.

Monday, October 19, 2009

EL REGRESO DEL JEDI

Cual Mark Hamill, o Luck Skywalker – para los entendidos – el Chino Salazar estuvo de nuevo en nuestra muy lejana galaxia, acompañando al grupo de paladines y piratas espaciales, comandados por Obi-Wan Kenobi (perdón por la autorreferencia). La junta galáctica fue en un pequeño planeta, a 50 años luz de Alderán, entre Providencia y 11 de Septiembre, donde los mejores pilotos del universo pagan con su vida las empanadas de queso, los lomitos palta-mayo (no tan buenos como los de la shoppería del Talibán González), los chacareros con ají y los cortos de Vodka (salud por ella!).

Al Chino no le entran balas, viste! A pesar de que aún conserva sus rasgos orientales, su corazón transita entre el lado oscuro de la fuerza (Argentina) y el lado prístino y cristalino de la “force” (Chilito, off course). “Lo perdimos”, dijo alguien por ahí, al escucharlo frasear un “ché” y un “vos podés”, pero se vio que todavía le queda algo de bondad en el cuore cuando se acordó de los “tjiu – tjiu – tjiu– tjiu” del capitán Valencia y el Huaso Correa, que con sendos ataques de rayo laser, nos hacían creer que de sus manos brotaba un nuevo poder quiro-eléctrico letal, aún no imaginado por Lucas Films Co.

En los años de destierro en los pantanos de Joda, donde Jedi Caballero formarse deber fue su, el Chinito hizo su hogar con otra chilena que conoció en la universidad, donde junto con quemarse las escasas pestañas de sus ojos rasgados, tuvo que laburar para pagar los abusivos aranceles fijados por la maquinaria de Ricardo Alfonsín y otros tránfugas peores de la universidad de Cuyo (Chusho). Una herencia de la abuela le permitió a Luisao hacerse de un departamento en Mendoza y una moto para movilizarse a sus clases de Ingeniería, con su pelo al viento y su bufanda de Centella, el justiciero. Después de la universidad vino más laburo (como buen chino), los hijos y finalmente el minimarket con el que hoy día se gana los morlacos. Como es empeñoso, en un mes más volverá a ser padre, por lo que su venida a Chile fue para tomar aire y preparase nuevamente para despertar a media noche a mudar al nene o la nena y botarle los chanchitos. Animo Chino, el esfuerzo vale la pena!

No vamos a decir que está igual que antes, porque eso sería faltarle el respeto a la historia, al esfuerzo y las canas, pero el semblante bonachón, la sonrisa sincera y la cara de cabro bueno, siguen intactas. Amigo de la pelota, sigue cultivando la pasión que un día lo tuvo en la selección B del curso y a veces también en la A. Salud Chino, gracias por acordarte de tus amigos pelotudos y esperamos tenerte prontamente de vuelta en nuestra lejana galaxia. Avísanos cuando nazca el chinito o la chinita y muchos saludos a tu esposa e hijos. May the force be with you! (que en español significa...manda las fotos!!!).

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Saturday, July 12, 2008

REALISMO MÁGICO

Muchos años después del último "toque alegre de la campana", finalmente nos volvimos a reunir. Fue una noche memorable, llena de recuerdos mágicos, de momentos que nos hicieron retroceder 20 años y un poco más. He pensado por qué debió pasar tanto tiempo. Hasta ahora no lo tenía muy claro, pero creo que habían cosas que debían suceder para hacerlo posible. Necesitábamos convertirnos en quienes somos hoy, en gente buena. Teníamos que construir nuestras historias de vida, formar nuestras familias, sacar adelante nuestras carreras, en fin, realizarnos como personas.

Fue un gusto saber que el Punto está al frente de una institución que ayuda a gente jóven a salir adelante. Que Gonzalo está dedicado al canto, que era lo que lo apasionaba. Que Alvaro está encaminado hacia el servicio público, donde más temprano que tarde recalará en ese mundo que requiere gente nueva para sacudirle el polvo. Que el Jefe se dio el gusto de llegar en su Porsche, pero que sigue siendo el mismo gueón humilde y simpático que llegó en los años postreros, al igual que Rodrigo - Pulsera, que sigue teniendo cara de cabro bueno, quitado de bulla, con el que dan ganas de tener una conversa larga. Que Pancho se dedicó a la cosa agrícola y que sigue viviendo en el campo, igual que antes. Que Carlitos está prosperando en sus negocios de accesorios para guaguas y de aseo industrial. Que Rodrigo (ex - guatón) se realizó en el mundo de la radio y hoy lo escuchamos en la Bío Bío a eso de las 2 de la tarde. También me alegró mucho ver al negro Marelo, trabajando para que tengamos buenos lugares para tomar café. Faltó tiempo para saber más de ti. Que Gerardo y el Kuky son ingenieros, que fueron compañeros en la U y que ambos tienen buenas pegas. Que Cristián tienen una casa muy bonita, al igual que su familia y que nos recibió a todos con el mayor de los cariños. Finalmente los ausentes / presentes, el Talito, que quiso estar ahí, aunque mediaran 20 mil kilómetros. De Magarret, que está en el sur plantando árboles y mandó sus saludos. Del foca, que a última hora lo ubicamos, pero tenía compromisos y no pudo llegar. Será para la próxima compadre. Del coronel Valencia, que se le esperaba, pero bueno, algo le habrá pasado. Lo mismo con el negro Iribarren, que amenazó con dejarse caer, pero murió en el intento. Lo importante es que está por ahí y sabemos cómo ubicarlo.

Amigos, fue una noche muy linda, cargada de viejos y nuevos recuerdos que seguiremos atesorando. Espero que se repita y que no perdamos el contacto. Todos tenemos nuestras vidas y es pretencioso pensar que de aquí en adelante la cosa va a ser distinta, pero al menos tengamos la preocupación de estar contactados para apoyarnos si alguna vez nos hace falta. La vida da muchas vueltas y los únicos que uno sabe que siempre siguen estando ahí son la familia y los amigos.

Nos vemos pronto.

Un abrazo. Lalo

Sunday, June 08, 2008

Por fin reUNIDOS


Muchachos, finalmente esto se está haciendo posible. No sólo se van sumando nuevos integrantes a este grupo, sino también los recuerdos y las anécdotas que comienzan a emerger.

No se trata de sentimentalismos, pero créanme que siento que las ganas de verlos es ampliamenteo compartida por ustedes. Así se ha podido sentir en los correos de la semana pasada, en los diálogos que nos hacen volver a estar en la sala de clases, haciendo las mismas cosas que alguna vez fueron nuestro día a día.

Cabros, cuando nos juntemos, lleven sus fotos antiguas, algún cuaderno viejo, la corbata, lo que sea. Compartamos esos tesoros, como esta vieja fotografía que nos tomaron en Pirque, en un paseo en segundo básico. No es la idea vivir solo de los recuerdos, pero es lo que nos reUNE después de tanto tiempo. Nos vemos el viernes. Un abrazo, a todos,

Lalo

Sunday, December 10, 2006

TEST DE COOPER

Llegó marzo y estamos en el campus Oriente de la UC. Aquél día teníamos el nunca bien ponderado test de cooper. 12 minutos tratando de cubrir la mayor distancia posible. Acá los grosos eran Ilabaca, Renedo y el cabezón Aravena. Se daban por lo menos 7 vueltas a la pista, que según Marcos Ventura tenía un poco menos de 400 metros. Los demás éramos del montón nomás.

En esta foto hay algunos ilustres. Abajo están el Talo González, Gaspar Moreno, el Negro Carpentier, el Chino Díaz, Gormaz (*), el Punto Olivares, del Valle y el Pipo Merino. Después viene el chico Santibañez, Zamorano y Riveros (Mc Garrett). En la fila de arriba está Renedo, Rojo, Cuadra, Echeverría, Vargas, Aravena, Viguera, Ríos, Carrasco, ??, Molina, Valenzuela, Cereceda, Furque y el Chino Salazar. El grandote que está detrás de Furque no lo recuerdo.

Las fotos fueron tomadas con una Polaroid, pero no sé quién la llevó. Yo me quedé con estas dos, como un presagio tal vez de que algún día las podría utilizar para crear un blog. Saaaa!!!! En esos días ninguno de nosotros había visto un computador. Lo más parecido era el Atari, pero ni pariente de lo que hay por estos tiempos. En fin, las fotos están un poco descoloridas, pero todavía conservan algo de aquel día soleado de marzo, o abril, o noviembre.

Yo estudié literatura en el campus Oriente, desde el 88 al 90 y luego seguí la Licenciatura en Estética dos años más y terminé como Licenciado. Fue muy entretenido estudiar aquello, aunque desde el comienzo me dí cuenta que posiblemente no me iba a ser fácil encontrar trabajo en ese campo. La Estética es básicamente "percepción". Se aplica al arte en general, con una visión crítica. Yo me especialicé en Cine, que es algo que me gusta mucho. Después la vida me ha llevado por otros rumbos, pero siempre me las arreglo para no alejarme demasiado de ese núcleo que va entre las letras y el cine. Como sea, cuando estudiaba en ese campus, me acordaba de cuando nosotros íbamos a hacer gimnasia allá y era entretenido traer a la memoria esas imágenes.
En una oportunidad, el chico Ventura ofreció un 7 de promedio semestral a quien pudiera colgarse de las piernas de una barra que estaba como a 2 metros de alto. El ejercicio consistía en columpiarse boca abajo, como un péndulo, y luego saltar y caer parado. Abajo había una colchoneta, no demasiado esponjada, según pude comprobar cuando aterricé de cabeza sobre ella. No sé si alguno logró hacerlo, pero yo al menos no pude.

Saturday, December 09, 2006

¡QUE RECUERDOS!

Muchachos, nuevamente dándome el tiempo para recordar alguna anécdota de aquellas jocosas que vivimos. En esta foto veo de izquierda a derecha al mono Ríos, a Torres, el foca Sánchez, la chica de rojo es el Kuky Molina, luego el viejito curcuncho es el que les habla y atrás se ve al chino Salazar y un pedacito del guatón Vargas.

Esta foto es de un aniversario del colegio. Creo que fue el mismo día que me disfracé de mujer y salí actuando en una obra en la que mi papel lo tenía que hacer el preguntita Sallés. A última hora le dio pánico escénico y la mamá de Claudio Valencia me chantó un vestido y me hizo unas pechugas con unos globos. No me veía muy sexy, pero igual me tiraron el churro. Por ahí tengo una foto de la obra. Cuando la encuentre la agregaré al blog.

El resto del curso se disfrazó de guaguas y de señoras, pero no tengo fotos de ellos. Esto debe haber sido en séptimo básico, porque si mal no recuerdo, hasta el profe Ventura se disfrazó de guagua.

Bueno, seguimos en contacto.

Un abrazo,

Osvaldo

Wednesday, November 01, 2006

UN TRIBUTO AL CUERVO

Alvaro Peña era un tipo muy sociable. Estuvimos con él en 6to o 7mo básico, por ahí. Su pasión eran los scouts, con los que hizo muy buenos amigos. En una ocasión salió adelante del curso y con una pachorra increíble para la época, cantó “sal de ahí, chiva, chivita, sal de ahí de ese lugar”. Debe haber llegado más allá del fuego, o del agua cuando lo hicimos callar a puros papeles en la cabeza, pero igual se dio el gusto de cantar.

Otro capítulo del cuervo fue su incorporación a la selección A de baby fútbol. En esa época usábamos una camiseta color calipso que decía Luis Campino en el pecho. Cuervo se garó el título de “Elías”, por el afamado central de todos los tiempos de Chile (seguramente fue bautizado por Rodrigo Vargas o Alfredo Ilabaca, dos maestros del sobre nombre). En cada partido se vestía, pero invariablemente iba a la banca. Eso no parecía importarle en lo más mínimo. Se conformaba con estar junto al equipo y vivir el partido con la ilusión de entrar en algún momento. Una vez entró, cuando estábamos en 7mo. Jugábamos contra un 5to y ganábamos como 9 – 1. Faltaban 5 minutos y el punto Olivares le cedió el puesto. Cuervo entró a la cancha y en la primera pelota que tocó se mandó una jugada espectacular. Hasta el pase final lo dio con intención futbolística. Entonces se ganó el apodo de don “Elías” y después de eso no quizo jugar más, seguramente para no empañar el buen desempeño de aquellos inolvidables 5 minutos.

Pero la anécdota por antonomasia del Cuervo no fue aquella que acabo de relatar, sino la de la vez que estuvo a punto de sacarse un 7 en matemáticas. Por aquellos años, el terror de los profesores era el guatón Nanjarí. El gordo nos hacía estudiar hasta a los que éramos más negados para los números (entre los que me incluyo). Tenía dos peculiaridades en su modelo educativo. Uno, revisaba las tareas cada clase, y el que no las tenía hechas, o el resultado del ejercicio no era el correcto, lo hacía a uno merecedor de un 1 coeficiente 1, acompañado de una senda comunicación al apoderado que la dictaba el mismo en el momento mismo de haber sido sorprendido. Su otra peculiaridad era que entregaba las notas desde la peor a la mejor, a viva voz. En una de las tantas pruebas, empezó a entregar las notas. Como de costumbre partió por los unos y fue subiendo décima a décima, hasta llegar a los tranquilizadores cuatritos. El mismo Cuervo se extrañó de no estar en la lista roja, dado que su fuerte no eran las matemáticas y acostumbraba sufrir en esa área del conocimiento. Mayor fue su sorpresa cuando pasaron los cincos y los seis. Aparecieron los Cuadra, Cereceda, Sánchez y nada. Cuervo balbuceaba entre los que lo apoyábamos que no le había ido tan bien, pero no se negaba a la posibilidad de haberle dado finalmente el palo al gato y matar el chucho de tantos rojelios en matemáticas. El último en recibir su prueba fue Renedo, quien como de costumbre se había sacado un 7. Entonces el gordo Nanajarí hizo una pausa y tomó una prueba que estaba en su escritorio. Sólo faltaba el Cuervo y todos estábamos ansiosos de que le entregaran su 7. Caminó hasta el centro de la sala, con la prueba en la mano e hizo la pregunta fatal: ¿De quién es esta prueba sin nombre? La excitación del momento anterior se transformó en un suspenso sepulcral. Alvaro se paró y miró sus garabateados números. – Es mía profesor – respondió finalmente. El guatón le puso su mano en el hombro y le dijo: Peña, un 1. Las risas brotaron al unísono. Hasta el propio Alvaro se mató de la risa. Nunca había estado tan cerca de sacarse un 7. Demasiado bueno para ser cierto.

Le mando un cariñoso saludo a mi amigo Alvaro Peña, con quien tuve la suerte de compartir su pasión por los scouts y de haber podido conocer su casa en Ñuñoa, frente al Estadio Nacional. Allí también conocí a su perro, llamado Marc Von Krosmann. Ojalá podamos encontrarnos en algún momento de la vida.

Hasta el próximo. No olviden mandar sus relatos, si se animan a tomarse unos minutos.

Lalo Batata
¿SE ACUERDAN DE LA VIEJA INSIGNIA?

Claro, esa que tenía una "H" y una "I", que el rector Umaña cambió por la actual, la que tiene un pescado rojo sobre un fondo azul. Esa insignia todavía la tengo guardada. Me acuerdo que en su minuto me dio lata que nos modificaran un símbolo que estaba súper arraigado. La insignia actual es definitivamente más bonita, pero esa tenía su cuento. También me acuerdo que mi primera corbata a rayas fue de lana. Sí, era de lana, no es hueveo. En primero y segundo básico usábamos de esas. En fin, eran signos que nos distinguían de otros colegios y que algunos valorábamos. No estoy seguro, pero me parece que en la foto está el Padre Guerrero (el de la mano cariñosamente dura) y el Padre Urizar.

Otro símbolo, del que en este caso he tratado de olvidarme, era nuestro uniforme de educación física. Lo comprábamos en Haddad. La mamá de Mauricio Cereceda trabajaba allá y nos atendían súper bien, pero el uniforme era completamente "fifí". El pantalón era apretadito y tenía el delantero blanco y el trasero azul. La polera era blanca, con cuello polo azul, igual que las mangas. El material era sintético y picaba el cuerpo, sobre todo el cuello y las mangas. Deben haber sido las costuras con hilos plásticos. Hacíamos lo posible por no usarla en educación física, pero en la revista de gimnasia era atuendo obligado, así es que teníamos que aperrar nomás. Para qué decir que parecímos pastelitos con zapatillas blancas de lona, regularmente Bata, sin una línea que redujera el aire como de angelitos que terminábamos pareciendo. Claro que algunos camuflaban unas North Star, pintándoloes las franjas azules con un renovador de cuero blanco. Esas zapatillas eran horribles en esos años. Pensar que ahora están de moda.

Sobre el uniforme me acuedo de una anécdota. Al Kuky no le gustaba usar cotona. Cuando estábamos en 6to, con Emilio Top de profesor Jefe, el guatón hacía lo posible por no usarla. Inventaba cualquier artimaña para decir que no se la habían mandado, que estaba en el lavado, etc. tanto batalló que en 7mo logró que no nos obligaran a usar cotona y gracias a su porfía nos pudimos dar el gusto que estaba reservado para 8vo o 1ro medio. Creo que nos sentimos grandes, "la raja" habría dicho el Kuky, o "grosso", Carlitos Salazar. Como sea, fue el año que dejamos atrás una etapa de nuestras vidas que vista desde el ahora me parece fantástica.

En el próximo anecdotario les contaré de la vez que nuestro compañero Alvaro "cuervo" Peña casi se sacó un 7 en matemáticas con el guatón Nanjarí. Hasta el próximo, nos vemos...

Lalo Batata